«¿Cómo escribir poesía?»
Raúl Eguía Recuero
«La verdad es que no sé qué decir verdaderamente, porque ni soy un teórico de la poesía, ni un profesor, ni tampoco un experto en poesía, simplemente he leído poemas desde hace mucho tiempo y la poesía ha comenzado a brotar, allí, a los pies del Señor y lo único que tengo son esos pequeños poemas… tan pequeños que lo único que piden, mendigan al Señor, que los use para acercar un alma a su Corazón.
Así que no puedo ayudar salvo diciendo que todo es un misterio, que escribir es un misterio, primero para uno y también, luego, para todos los que están alrededor; y que hay que dejarse en ese misterio, hay que acercarse a la Fuente que es el Señor y mantener los ojos fijos en Él —lo que uno puede—, en el silencio. Mirarle a Él, mirar a Dios… y en ese mirar a Dios, decía San Juan de la Cruz una cosa muy bonita, que a mí me fascina, decía: “El mirar de Dios es amar”… pues de ese Amor que Él nos regala, de ahí, brota la poesía, los poemas… porque la poesía es como esa llama, esa llama que vemos, ahí, al lado de esta Sagrada Familia,… no es artificio, no es ningún tipo de estructura, es como una semilla de fuego, que ilumina cualquier noche y que no se puede apagar; como decía San Francisco de Asís: “Ni toda la oscuridad del mundo puede apagar la pequeña luz de esta vela”… pues eso es la poesía.
Así que invitarle a que mire al Señor, especialmente en el silencio, en el recogimiento, en la adoración… y, desde ahí, ir escribiendo de a poquito, encontrando esos poemas que van brotando y, sobre todo, asombrarse… Todo lo hace el Señor».