Con tanto ruido como tenemos alrededor no nos damos cuenta… necesitamos descubrir de nuevo el nosotros, como la primera vez… Estas palabras son «una llamada a custodiar y cultivar el nosotros» para matrimonios, esposos,… especialmente con San José.
«Es una maravilla el pararse juntos, el detenerse juntos y descubrir lo que lo que es verdaderamente importante, lo único necesario porque muchas veces con tanto ruido que tenemos alrededor no nos damos cuenta de que el Amor, el Fuego del Amor, lo que nos une en el matrimonio, nace de Cristo… es Cristo mismo… y desde ahí, con Él, es como podemos descubrir ese nosotros, descubrirlo de nuevo como la primera vez—como esas personas que se aman y se vuelven a ver como la primera vez que se vieron—.
Es desde ahí desde donde podemos contemplar el Amor que Él nos tiene, cómo Él nos ha elegido, cómo me ha elegido a mí para mi esposa y a mi esposa para mí porque Él ha querido… nos ha elegido para un nosotros con Él.
Creo que eso es lo que debemos custodiar, ese nosotros con Él y no solamente custodiarlo sino también cultivarlo. Cultivarlo como se cultiva… sosegadamente, con paciencia, con tiempo, desde un encuentro íntimo con el Señor y siempre con Él; pasando tiempo juntos con Él… porque es en Él donde todo va sucediendo, porque es la Fuente que va brotando, así, como como en un susurro, como esa acequia que va regando nuestra tierra, la tierra de nuestro matrimonio… y Es… y brota, así, desde el interior, desde el silencio, desde esa intimidad y va lavando nuestras heridas y calmando nuestra sed y nuestras ansias.
Y sin Él, tenemos todos experiencia —al menos yo la tengo—, aunque lo intentamos tantas veces no podemos nada, todo se cae… y, sin embargo, con Él todo es posible.
Siempre con Él, porque Él ha venido para vivir con nosotros, para estar con nosotros. Sólo con su Luz, con su calor, con su Agua es la única manera en la que podemos vivir y vivir plenamente, en abundancia, con profundidad.
Muchas veces nos planteamos, pero... exactamente ¿qué es lo que tengo que hacer? Esa es la pregunta que tantas veces han hecho también los filósofos: ¿cómo debo vivir? Y Jesús responde… Él se pone como modelo, pero también para las familias nos muestra un modelo que es la Sagrada Familia.
De la Virgen María podríamos decir tantas cosas: Santísima, Bellísima… como decía Santa Bernardita, que es tan guapa que quiero morirme ya para ir al cielo y volver a verla… de María podríamos decir tantísimas cosas, pero para nosotros, que somos varones, que somos esposos, padres, trabajadores, Dios eligió a José.
San José es el guardián, el custodio, el que trabaja calladamente dando la vida por su esposa y por su familia... José es un hombre de silencio, es decir, que el Señor eligió un hombre de silencio, un hombre de escucha, de adoración, de trabajo, de intimidad, de corazón profundo …
Es a esto a lo que nos llama el Señor a nosotros, a los esposos, a los padres, a nosotros que somos hombres de acción… nosotros que vivimos tan llenos de tantas palabras, de tantas superficialidades, de tantas noticias, ajetreos, de tanta fiebre del ritmo brutal que tenemos — que decimos que no tenemos tiempo pero sí tenemos tiempo para tantas cosas urgentes que no sirven para nada y nos dejamos lo importante— … el Señor eligió para Él, y como modelo para nosotros, a San José.
Cuánto tenemos que aprender de San José: aprender a quedarnos en silencio —como decía el bueno de Fray Juan de la Cruz: «Callando para que hable Dios»—, aprender a escuchar, aprender a esperar, perseverar en paciencia… porque aunque parezca que uno no hace nada o no sucede nada, cuando estamos con el Señor, y estamos con el Señor juntos, Dios está con nosotros, está uniendo este nosotros, alentando este nosotros… haciendo nosotros cosas maravillosas sin que nos demos cuenta…
Es así como el Señor va trabajando en los matrimonios, en las familias, en el silencio, en el nosotros… porque Dios está y hace y quiere que estemos juntos».