«y podría yo contentarte» un poema en la fiesta de Santa Teresa de Jesús / Raúl Eguía Recuero, poeta

 

en la fiesta de Santa Teresa de Jesús
 
«y podría yo contentarte»
 
con tu Sol de Dios en mi horizonte
a la hora de la brisa te descubro aquí
enraizado en lo humano de mi carne
abriendo tus brazos, libro vivo
herido de Amor incurable
 
                                          y Sed
 
¿qué te mueve a amarme de este modo?
me dilatas, me ensanchas, me llagas
me renaces transido por un cantar
de Agua ardiendo y Luz y lindos ojos
 
solo existes Tú, Jesús mío
da Sangre de tu Ser a mis entrañas
rompe mi corazón, mi carne viva
con el dolor de olvido que Tú escondes
 
Oh, Redentor mío
un alma más es mi ansia toda
remontaré los ríos, subiré montañas
navegaré mil mares si hace falta
iré tan lejos contigo como tus ojos lloren
 
Raúl Eguía Recuero
poeta

cantaré eternamente

«Cantaré eternamente las misericordias del Señor»
Salmo 88, 1

En la última página de uno de sus manuscritos originales, Santa Teresita escribió este versículo del Salmo 88 y debajo hizo un recordatorio con las fechas más importantes de su vida, o como diría ella, los «días de gracia concedidos por el Señor a su pequeña esposa».

«Tengo Sed»

 «Tengo Sed»
Juan 19, 28

«Corpus Christi» · un poema de Raúl Eguía Recuero

 


«Corpus Christi»

en esta vida sencilla del nosotros
salimos contigo a las calles
         Sol de Carne 
                                y Fuego
                                               y Sangre
que sostienes los lagos y los montes
las manos que te llevan y a tu paso cantan

oh, Dios de Carne herida
que nos miras en silencio y nos amas 
                                             —uno a uno—
queriendo ser con nosotros, nuestro

oh, Dios de Fuego
cómo gime tu silencio en nuestra nieve
llamando a todas las almas
a esta vida sencilla del nosotros

oh, Dios de Sangre
¡aquí estamos! ¡somos tuyos!
Corazón incansable

PARA SIEMPRE
        tuyos


Raúl Eguía Recuero, poeta

San José · Primer caballero de la Inmaculada

«Procuremos dejar entrar a la Inmaculada en el alma, como lo hizo San José en Belén. Roguemos a San José que podamos consagrarnos, dedicarnos a Ella, estar dispuestos a sacrificarnos y a trabajar por la Inmaculada, como él. Oremos para que sepamos vivir para Ella como San José».

San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe tenía una especial devoción a San José. Uno de sus frailes hermanos decía: «el P. Maximiliano amaba a San José, como esposo de la Inmaculada»; otro recordaba: «Nuestro amado padre nos exhortaba fervientemente a la oración incesante a San José». 

San Maximiliano Kolbe veía en San José el modelo del caballero de la Inmaculada, totalmente dedicado a custodiar a Jesús y a Ella, su hermosa amada.

toda mi ciencia


«Buen ánimo, hermano: 
los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo 
y en la mano el santísimo rosario»

«Toda mi ciencia está encerrada en un librito de seis letras: 
cinco rojas, las llagas de Cristo, 
y una blanca, la Virgen Inmaculada»


San Félix de Cantalicio