«Oye lo que voy a decirte.
Si ya arde en ti el fuego del amor divino,
por pequeño que éste sea,
no lo saques fuera en seguida,
no lo expongas al viento,
mantén el fogón protegido
para que no se enfríe y pierda el calor;
esto es, aparta cuanto puedas las distracciones,
conserva el recogimiento,
evita las conversaciones inútiles»
San Carlos Borromeo




