«Corpus Christi» · un poema de Raúl Eguía Recuero

 


«Corpus Christi»

en esta vida sencilla del nosotros
salimos contigo a las calles
         Sol de Carne 
                                y Fuego
                                               y Sangre
que sostienes los lagos y los montes
las manos que te llevan y a tu paso cantan

oh, Dios de Carne herida
que nos miras en silencio y nos amas 
                                             —uno a uno—
queriendo ser con nosotros, nuestro

oh, Dios de Fuego
cómo gime tu silencio en nuestra nieve
llamando a todas las almas
a esta vida sencilla del nosotros

oh, Dios de Sangre
¡aquí estamos! ¡somos tuyos!
Corazón incansable

PARA SIEMPRE
        tuyos


Raúl Eguía Recuero, poeta

San José · Primer caballero de la Inmaculada

«Procuremos dejar entrar a la Inmaculada en el alma, como lo hizo San José en Belén. Roguemos a San José que podamos consagrarnos, dedicarnos a Ella, estar dispuestos a sacrificarnos y a trabajar por la Inmaculada, como él. Oremos para que sepamos vivir para Ella como San José».

San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe tenía una especial devoción a San José. Uno de sus frailes hermanos decía: «el P. Maximiliano amaba a San José, como esposo de la Inmaculada»; otro recordaba: «Nuestro amado padre nos exhortaba fervientemente a la oración incesante a San José». 

San Maximiliano Kolbe veía en San José el modelo del caballero de la Inmaculada, totalmente dedicado a custodiar a Jesús y a Ella, su hermosa amada.

toda mi ciencia


«Buen ánimo, hermano: 
los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo 
y en la mano el santísimo rosario»

«Toda mi ciencia está encerrada en un librito de seis letras: 
cinco rojas, las llagas de Cristo, 
y una blanca, la Virgen Inmaculada»


San Félix de Cantalicio

en un silencio


«Un te quiero mudo
en un silencio acogedor...

Un humilde carpintero
duerme en brazos a su Dios»

San José

quien busca


«Quien busca el buen grano
Lo encuentra en la espiga
Quien quiere oro fino
Lo busca en la mina

Quien busca a JESÚS
Lo encuentra en MARÍA»

Santa Bernardita y San José - escondida intimidad


Santa Bernardita Soubirous vivió después de Lourdes en Nevers bajo la sombra de San José. El día de su primera profesión de votos dijo: «He venido aquí para esconderme».

Su vida con María fue custodiada, escondida en intimidad, por San José y dedicada «enteramente a Dios y solo a Dios»

«¿No sabes que mi padre ahora es San José?»

«Di: San José, enséñame a rezar»