canta, por favor, canta
Novela «Pan nuestro, somos suyos» de Raúl Eguía Recuero
UNA NOVELA CON PREGUNTAS FUERTES Y RESPUESTAS.
Para jóvenes y adultos (a partir de 12 años)
Ya disponible en en AMAZON en TODO el mundo
Orfandad, amor, lucha, necesidad, sed, ser, pertenecer… alguien en el que quedarse. Esta novela es un desafío y cuando llega es profundo, desmesurado, incontrolable, afecta a la vida… a esos secretos que hay bajo los pies… La identidad y la muerte, tal vez por eso «¿Qué significa estar vivo?»enciende la chispa, el Fuego, para encontrar la Paz y la Felicidad
«Desde el comienzo de mi ministerio en la Sede de San Pedro en Roma, consideré este mensaje [de la Divina Misericordia] como mi tarea especial. La Providencia me lo ha asignado en la situación actual del hombre, de la Iglesia y del mundo. Se podría decir que precisamente esta situación me asignó ese mensaje como mi tarea ante Dios»
San Juan Pablo II
Oremos con San Juan Pablo II
«Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.
Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza.
Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén»
sé fiel
«El primer medio para perseverar en el camino que conduce al cielo es ser fiel en seguir y aprovechar los movimientos de la Gracia que Dios decide concedernos. Los santos no deben su felicidad más que a su fidelidad a las mociones que les envía el Espíritu Santo, del mismo modo que los condenados no pueden atribuir su desdicha a otra cosa que al desprecio de tales movimientos. Esto solo debe bastar para haceros sentir la necesidad de ser fieles a la Gracia»
Santo Cura de Ars
vive con Él
«Vive con Él. Quisiera poder decir a todas las almas qué manantiales de fortaleza, paz y también de felicidad encontrarían si aceptasen vivir en esta intimidad»
Santa Isabel de la Trinidad
Dios que nos salvas
todo sucede «de la mano de nuestra Madre. No hay otra forma»
«NEBEL · pequeño, herido, vulnerable. Haz Tú que pueda amarte» de Raúl Eguía Recuero
Él
¿Tienes a Cristo y tienes miedo?
Él será nuestra fuerza, Él será nuestro pan, Él será nuestro guía»
San Jerónimo
sin callar, por siempre
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre»
Salmo 30 (29), 13
en Auschwitz
«Alegraos como yo del verano, de la luz del sol»
Venerable Sor Ángela María del Corazón de Jesús
los ojos y el corazón
«Yo no soy un águila, sólo tengo de águila los ojos y el corazón, pues, a pesar de mi extrema pequeñez, me atrevo a mirar fijamente al Sol divino, al Sol del Amor, y mi corazón siente en sí todas las aspiraciones del águila…»
Santa Teresita del niño Jesús y la santa Faz
la espesura de la cruz
«¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la «espesura» y sabiduría de «las riquezas de Dios», que son de muchas maneras, si no es entrando en la «espesura del padecer» de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desea sabiduría divina desea primero el padecer para entrar en ella, en la «espesura de la cruz»! (...) Porque, para entrar en estas riquezas de su sabiduría, la puerta es la cruz, que es angosta. Y desear entrar por ella es de pocos; mas desear los deleites a que se viene por ella es de muchos»
San Juan de la +
Celebremos con alegría
«Hubieses muerto para siempre, si Él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca te hubieses visto libre de la carne del pecado, si Él no hubiera aceptado la semejanza de la carne de pecado. Una inacabable miseria se hubiera apoderado de ti, si no se hubiera llevado acabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si Él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si Él no hubiera venido.
Celebremos con alegría el advenimiento de nuestra salvación y redención»
San Agustín







